viernes, 13 de noviembre de 2009

RUFO


Rufo es un joven perro grande, negro y marrón.

Su dueña Jessica de 13 años pelirroja, con cejas poco pobladas, pestañas cortas, ojos azules, nariz larga, boca siempre sonriente, cuello largo, pelo cortó recogido co una coleta, piel clara y alta.

Una mañana lluviosa de Navidad, exactamente el 5 de enero, yendo a la casa de su abuela a comer con la familia aparcando el coche en el descampado se dio cuenta de que una caja se movía y ladraba. Salio a correr y cuando llegó a la caja de cartón y la abrió vio al cachorro más bonito del mundo. Llamó a su madre y a su padre a gritos. Su madre le dijo que esperara a llegar a la casa de su abuela para decidir qué hacían con el perro mientras que tomaban leche caliente.

Al final del día decidieron que se quedaría con el perro pero sin regalo de Reyes Magos ese año el siguiente y el siguiente.

Pasó el tiempo, sacaba al perro, lo aseaba y le daba de comer con la misma ilusión todos los días.

Pero llegó lo peor, Rufo iba a cumplir ya un año esa Navidad y ella mientras los demás charlaban de lo que le iban a llevar los Reyes Magos se aburría, pero cuando llegó a casa y vio a su perro corriendo hacia ella pensó que merecía la pena.
Por María Sánchez Gracia